Los tratamientos para las distintas
patologías cardiovasculares varían dependiendo del tipo de aplicación. Las aplicaciones de aguas termales más comunes en este tipo de patología son:
Aguas carbogaseosas en enfermos cardiacos crónicos y compensados, arteritis obliterante, enfermedades vasculares periféricas. Este tipo de agua va a aumentar la contractibilidad miocárdica y es vasodilatadora.
Aguas radiactivas, que se aplican a afecciones circulatorias del sistema respiratorio y digestivo.
Los
tratamientos hidroterápicos son muy indicados en casos de insuficiencia circulatoria, ya que van a producir un aumento del aporte sanguíneo y, combinados con kinesiterapia, aumentaran la movilidad de las zonas afectadas, así como los cambios de presión al sumergirse en el agua.
Las
aplicaciones termales están muy indicadas en casos de flebitis, síndromes varicosos y distrofia cutánea por éstaxis venoso. Ayudan en la irrigación de los tejidos y disminuyen el dolor de piernas, reactivando la circulación y mejorando los procesos pre y post operatorios de cirugía cardiovascular.