Esta técnica de aplicación hidroterápica se caracteriza por que la salida del agua se produce por un único orificio, diferenciándose de las duchas en que su salida es polifragmentada. Es una técnica hidrokinética. Los chorros se van a diferenciar por la presión y las temperaturas de las aplicaciones.
Tipos de aplicaciones mediante chorros:
Chorros sin presión: En este tipo de aplicación el agua cae sin presión sobre el cuerpo del paciente. Se debe aplicar desde distal (manos o pies) a proximal. La duración de la aplicación dependerá del tipo de paciente. En el momento en que este comience a tener calor y se observe hipertermia se termina la aplicación. Este tipo de chorro puede ser de temperatura fría, caliente o alterna, y está indicados en dolor y contractura muscular.
Chorros de presión: La salida del agua se realiza con una presión entre 1 y 3 átmosferas y el paciente se debe encontrar a una distancia entre 3 y 4 metros. Su posición debe ser de espaldas al chorro. Se aplica en forma circular, en eses o en zig-zag, siguiendo un recorrido determinado por la zona que queremos tratar. La duración es de 3 a 5 minutos y está indicado para disminuir las contracturas musculares y estimular la circulación.
Chorro subacuático: Este tipo de aplicación se realiza en la piscina. El paciente está sumergido hasta la zona que nos interesa tratar y se aplica un chorro por debajo del agua a una distancia de 20 cm de la zona a tratar. Debemos evitar zonas delicadas y eminencias óseas, la temperatura del agua debe ser indiferente o caliente y la indicación de esta aplicación es la del masaje producido por las turbulencias que se generan del chorro bajo el agua. Va a producir relajación muscular, sedación, disminución de las contracturas musculares y activación de la circulación.