La
historia del agua como agente terapéutico nos hace remontarnos a las antiguas tribus que habitaban en las cavernas. Sin ningún tipo de conocimiento, tan sólo por la capacidad de observación que tiene el hombre, consiguieron iniciar una técnica terapéutica que se mantiene vigente hoy en día.
Los animales heridos o enfermos se acercaban a manantiales de agua caliente o que tenía un sabor u olor distinto a lo normal, mejorando notablemente de sus dolencias. El hombre se dio cuenta, y pensó que eso se debía a que el agua era un elemento sagrado, comenzando a adorarla como objeto de culto. La enfermedad era considerada un castigo por ofender a su Dios, que mandaba un espíritu maligno que se introducía en el cuerpo del ofensor. El ritual para curar era por medio de la ingesta de agua procedente de los abismos de la tierra.
El agua como símbolo de pureza en el diluvio mandado por Dios para purificar la tierra, el bautismo que limpia el pecado original, los hindúes que creían que la vida surgía del agua y se nacía puro y limpio... miles de ejemplos de culturas antiguas y no tan antiguas en las que el agua ha sido un elemento vital en su desarrollo histórico.